Algo que no se ha dicho de la crisis en Chile

Chile está sumido en una crisis de proporciones impredecibles. Todo empezó con un alza de 30 pesos en los pasajes del metro, pero eso desencadenó una avalancha de protestas y destrucción en todo el país. Un largo listado de 30 años de políticas de inequidad justifica con creces la indignación ciudadana… Sin embargo, hay un aspecto que no ha sido mencionado por los expertos de la psicología social: Los efectos de la propaganda. Las alabanzas pregonadas desde el propio Gobierno sobre las bondades que ha generado en Chile el Sistema.

Sólo hace unos días atrás era el presidente Piñera el que decía con orgullo lo bien encaminado que estaba el país-oasis. Ya sabemos que la propaganda y publicidad tiene un gran porcentaje de falsedad. Nos quiere vender a cualquier precio un producto y para esto no se escatima en mentir, exagerar, desvirtuar y embellecer lo que en el fondo podría ser muy feo o de muy mala calidad. Cuando se trata de políticas públicas, esto es particularmente peligroso. De tanto repetir, serán las autoridades las que se creen su propio relato y que les impida ver la realidad. Pero a la vez, y lo que es más dramático, provoca efectos insospechados en el resto de la población.

¿Y por qué a mí no?

 “¿Por qué yo, si he trabajado y me he esforzado toda la vida, no disfruto de esos beneficios que el sistema publicita?” Una respuesta a esta pregunta es fundamental para explicar la frustración, depresión y, finalmente, la ira de un gran porcentaje de la población que ha explotado de la peor o mejor manera, según desde donde se lo mire.

El Gobierno en su afán de mostrarse exitoso recurrió al autoelogio, pero nunca sospechó que este podría ser el germen de un hartazgo que le explotaría en la propia cara. Uno puede escuchar todo el día sobre los beneficios de uno u otro producto comercial sabiendo que no es así, pero otra cosa es que te digan que el carro del progreso y desarrollo pasa todos los días por el frente de tu casa y tú, quien sabe por qué razón, no puedes subirte a él.

La ceguera propagandística de un gobierno que cree que el éxito de un país es sólo mostrar como los millonarios se hacen multimillonarios explica en parte lo que en estos días está pasando en Chile.

Por Rubén Reveco, editor revista Machete

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