Cine: 12 miradas sobre América Latina en 2017

Daniela Vega en 'Una mujer fantástica', de Sebastián Lelio.
Daniela Vega en ‘Una mujer fantástica’, de Sebastián Lelio.

EL ESPECTADOR presenta una lista de los largometrajes de ficción y documentales mejor valorados por la crítica de la región

 FUENTE: El País

EL ESPECTADOR, la revista de cine latinoamericano de EL PAÍS, ha elegido las mejores películas latinoamericanas de 2017. La lista, compuesta por largometrajes de ficción, documentales y series televisivas, recoge el potente pulso narrativo de la región, que cuenta historias sin importar el formato y el género. En la lista de este año hay retornos de cineastas importantes y la consolidación de nuevas voces que están triunfando a nivel internacional. Como es costumbre en el cine de la zona, las cintas reflejan temáticas políticas como el tráfico de droga, la arraigada violencia y la discriminación. Aunque son temáticas muy presentes todas son abordadas con visiones frescas y desde otros ángulos.

Argentina

Zama, de Lucrecia Martel

Casi diez años después de su película anterior, La mujer sin cabeza, la realizadora argentina Lucrecia Martel regresó este año a las pantallas con Zama, la aplaudida adaptación de la novela de Antonio Di Benedetto. Martel transmite la desesperada espera del protagonista por un cambio de destino, mientras traza un brillante retrato de la época de la colonia española. El mexicano Daniel Giménez Cacho da vida a ese hombre patético que se inquieta y sufre sin ser capaz de tomar una decisión que lo aleje de allí. La cinta, estrenada en el festival de Venecia, está nominada a los Goya como mejor película iberoamericana. Por Mar Centenera.

Un Gallo para Esculapio

Una de las personas que mejor supo retratar la marginalidad de Argentina durante la década de 1990 fue el director Bruno Stagnaro. Él, junto a Israel Adrián Caetano, sorprendieron a todos con la película Pizza, Birra, Faso (1998), que mostraba la delincuencia juvenil de un modo crudo e hiperrealista. Stagnaro repitió la fórmula con la miniserie Okupas (2000) y volvió a ese mundo entre sombras este año con Un gallo para Esculapio (Telefé contenidos y TNT), que cuenta en nueve episodios la transformación de un joven algo ingenuo que pasó de buscar a su hermano a integrar una banda de piratas del asfalto. La serie muestra con una estética perfecta la sordidez de algunos de los barrios del extrarradio de Buenos Aires y el poco valor que tiene la vida en el mundo del hampa. Todo sostenido en las brillantes actuaciones de Peter Lanzani, Cecilia Rosetto y Luis Brandoni. Por Ramiro Barreiro.

Brasil

As Boas Maneiras [Las buenas maneras], de Juliana Rojas y Marco Dutra

Un hombre lobo huérfano criado por una niñera asusta y agita la religiosidad de la población en una São Paulo sombría y taciturna. El argumento de As Boas Maneiras, dirigida por Juliana Rojas y Marco Dutra, quizá no sea lo que uno espera del cine brasileño —tan relacionado con las cuestiones sociales del país—, pero en 2017 ha conquistado tanto a público como crítica, además de hacerse, entre otros, con el premio de mejor película en el Festival de Río de Janeiro y el del jurado especial de Locarno, en Suiza. Rojas y Dutra se han especializado en el lenguaje del terror, género con escasos representantes en Brasil, y desde hace algún tiempo están llamando la atención, por lo que no es de extrañar que sus películas estén siempre presentes en los festivales de Cannes. A pesar de la temática, As Boas Maneiras no deja de hablar de Brasil: una niñera negra, como tantas otras en el país, acaba siendo la encargada de criar a un niño de clase media en una ciudad amurallada, con pocos espacios públicos y desigual. Por André de Oliveira

Llámame Bruna 

Bruna Surfistinha era el sobrenombre usado por Rachel Pacheco, una joven de clase media de São Paulo que entró en el mundo de la prostitución y se puso a contar sus experiencias en un blog. Su historia, pese a no ser un caso único en el mundo, se hizo tan famosa que se publicó al menos un libro y se rodó una película de gran circulación al respecto. En 2016, FOX recurrió a la trayectoria de Pacheco como tema para la serie Llámame Bruna, protagonizada por la actriz debutante Maria Bopp. El éxito logrado en Brasil y en otros países de América Latina, donde está disponible por el sistema de streaming de FOX, hizo que en octubre de 2017 se lanzara la segunda temporada. La adopción, la violencia de género, el machismo o las adicciones son algunos de los temas que la serie acaba tocando.  Por André de Oliveira

Bolivia

Cocaine Prison, de Violeta Ayala

En este documental los protagonistas no son Pablo Escobar o Joaquín Guzmán Loera, El Chapo. Aquí no se victimiza a una actriz que quiso producir una película para un capo. Cocaine Prison, de Violeta Ayala, muestra cómo los soldados de a pie de este millonario negocio caen y sufren las consecuencias de ser atrapados. Filmado durante cinco años en la prisión de San Sebastián, en Bolivia, captura la vida de los reclusos, muchos de ellos jóvenes y no violentos, encerrados por el tráfico de drogas. Los prisioneros, con cámaras en mano, documentan su vida tras las rejas y arrojan luz sobre la justicia que no funciona y sobre la superpoblación de las prisiones, un retrato similar al de muchos países en Latinoamérica. Ayala muestra una pequeña parte del lado más feo de esta realidad ignorada. A través de un retrato ingenioso, le pone un rostro humano y verdadero a un elemento poco visto del comercio mundial de drogas. Cocaine Prison, que aún no ha sido visto en Bolivia, tuvo su estreno mundial en el Festival de Cine de Toronto y pasó por citas cinematográficas en Amsterdam y La Habana. Por Andrés Rodríguez.

Colombia

Amazona, de Clare Weiskopf y Señorita María, de Rubén Mendoza

Dos documentales han sobrevivido a la tiranía de la taquilla colombiana. Esa que premia el blockbuster y condena a un fin de semana a las producciones locales. Dos testimonios de mujeres que se enfrentaron a una sociedad que, en demasiados momentos, sigue anclada en la ranciedad del pasado. Amazona es la historia de la madre de la directora y periodista Clare Weiskopf, nacida en Colombia con herencia británica. La película cuestiona el concepto de maternidad a través de una mujer que, después de perder a una de sus hijas, decide exiliarse de cuerpo y mente en el Amazonas colombiano dejando atrás al resto de sus vástagos.

El cineasta Rubén Mendoza cuenta en Señorita María la lucha de María Luisa Fuentes, una campesina que nació hombre en las montañas de los Andes, por sobrevivir a la discriminación con dolor, pero también con humor y ternura. Por Ana Marcos

Chile

Una mujer fantástica, de Sebastián Lelio 

La familia como principal fuente de discriminación es uno de los principales nudos de Una mujer fantástica, el drama protagonizado por una mujer transexual (Daniela Vega) donde el chileno Sebastián Lelio reitera en su obsesión por los personajes femeninos. Única producción latina en la carrera por los premios Oscar en la categoría a mejor película en lengua no inglesa, el filme ha realizado un circuito brillante: se quedó con el premio a la mejor dirección, mejor película y mejor actriz en la última edición de los Premios Fénix y logró una candidatura a los Globos de Oro 2018, en la categoría de mejor película extranjera. Antes, en la Berlinale, ganó el Oso de Plata al mejor guión, escrito por el chileno Gonzalo Maza. Una mujer fantástica ha sido, sin duda, la película del año en Chile. Producida por los hermanos Juan de Dios y Pablo Larraín (No, Neruda, Jackie), la cinta relata la historia de Marina, una mujer transexual que lucha por mantener vivo el recuerdo de su pareja, un hombre separado y 20 años mayor. No es un combate fácil en un país como Chile, que es el cineasta vuelve a retratar como un lugar donde parecen permitidas las injusticia, los prejuicios y la mantención del orden conservador. Como en Gloria, Lelio regresa a las mujeres (ha sido catalogado “un gran director de actrices”). Como en La Sagrada Familia, vuelve al conflicto permanente de Chile: la intolerancia. Por Rocío Montes.

Ecuador

Tres familias

En un año de apatía cinéfila por las producciones nacionales, la pantalla pequeña ha salvado la temporada. La serie Tres familias, una comedia costumbrista de humor popular, atravesó este año la frontera y fue adquirida por el canal mexicano TV Azteca que emite desde octubre una adaptación. Y está en negociaciones con España. En Ecuador, los seguidores de la serie reformulada a novela en 2016 esperan la cuarta temporada que empieza a grabarse en enero y volverá a enredar las vidas de personajes cotidianos representados por algunos de los rostros más reconocidos como Érica Vélez y Martín Calle. En cambio, el cine del último año, que aún vive de las expectativas que levantaron en 2016 cintas como Alba o Translúcido, no ha podido competir por la audiencia y las carcajadas fáciles que genera la parodia de tres familias: una pobre, otra rica y una de clase media. Por Sara España.

México

La libertad del diablo, de Everardo González

Este documental logró refrescar la visión sobre la guerra contra el narcotráfico, un tema que ha acaparado la opinión pública mexicana durante varios años. En su estreno en el festival de Guadalajara, la cinta provocó un debate. Su director, Everardo González puso una máscara a víctimas y victimarios y los sentó sobre un espejo para hablar de sus vidas. El resultado es un potente película que habla sobre la penetración de la violencia en la vida de los mexicanos y, al mismo tiempo, un experimento con los límites de forma que tiene el documental como género cinematográfico. La cinta, que ya ha ganado premios en varios festivales además de los Premios Fénix, llegará a las salas comerciales en el primer trimestre de 2018. Seguramente será une elemento para el debate sobre la militarización en México. Por Luis Pablo Beauregard.

Perú

Rosa Chumbe, de Jonathan Relayze Chiang

La cinta estrenada en junio de este año logró una audiencia de 16.000 personas en seis semanas, todo un logro para un filme hiperrealista. El director hizo un trabajo muy importante en la elección de locaciones en Lima, la capital peruana. Liliana Trujillo, la protagonista, recibió el premio a mejor actriz en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici) con su interpretación de una policía femenina que sufre por la buena suerte ajena, harta de un trabajo mediocre y una vida minúscula que combate cada noche bebiendo y apostando. El drama también es un retrato de una ciudad durísima para sus habitantes, especialmente los más jóvenes, como Cindy Díaz -la hija de la policía Rosa Chumbe- una chica con un empleo informal, mal pagado. Una hija peleada con su madre y con su propio bebé. La cinta fue la candidata oficial por Perú para los premios Oscar 2018 en lengua extranjera, pero no quedó seleccionada. Por Jacqueline Fowks.

Venezuela

La Familia, de Gustavo Rondón.

Sacando la cabeza ligeramente sobre El Inca, de Ignacio Castillo Cottín, y El Amparo, de Rober Calzadilla, la película La familiaopera prima de Gustavo Rondón, es, de acuerdo a los entendidos consultados, la realización venezolana con mayores más notoria durante este 2017 que está por finalizar. Merecedora del Premio principal en el Festival Latinoamericano de Biarritz; galardonada en los Festivales de Santiago y Lima, mención especial en San Sebastián y con excelente acogida en la Semana de la Crítica en Cannes, La familia elabora un retrato propio de la decadencia venezolana actual. Llega a las pantallas en un buen momento para el cine venezolano en materia de crítica y de público, una de las pocas actividades que no ha sido tocada por la crisis actual del país.

Cuenta la odisea de Pedro, que jugando con amigos en una barriada pobre y violenta de Caracas hiere gravemente a otro chico que intentaba robarle. El drama obliga a Pedro a emprender la huida junto con su padre por temor a represalias. El periodista Robert Gómez, critico especializado, la define como “una suerte de road movie que desanda un relato sobre la violencia, pero no de manera clásica. (…) Rondón posa su mirada sobre el padre coraje, que busca salvar a su hijo y también reencontrarse con él“. Para Gómez, La familia es una cinta “entrañable; y al mismo tiempo un dibujo de nuestro paisaje emocional, emocional y urbano cada vez más desolado”. Por Alonso Moleiro

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