Maestra ilustre de Neuquén

MAESTRANieves Cáseres tenía 27 años cuando tomó la dirección en la Escuela 347 de Cuenca XV y, desde entonces, no se fue más. Tiene 40 ahora y asegura, entre risas, que para sacarla del lugar van a tener que echarla. Días atrás fue reconocida como “maestra ilustre del año” en Neuquén y participará junto a otros 23 representantes del país en la distinción anual que celebra el ministerio de Educación de la Nación.

Es profesora de grado, profesora de nivel inicial y sumó estudios en Psicología Social para hacerse de mejores estrategias en esa escuela de contexto complicado del oeste de la capital. “Veía que había muchas situaciones de riesgo y teníamos nenes con alta vulnerabilidad. Empecé a darme cuenta de que lo que una estudia como maestra no le alcanza para tanta demanda”, señaló.

Hace poco más de un año le tocó vivir una situación más que difícil cuando la escuela quedó en medio del fuego cruzado de dos bandos del barrio. Las clases se suspendieron una semana y obligaron a pensar en nuevas herramientas para abordar la crisis. El mes pasado se inauguró un Centro de Formación Profesional (CFP) con talleres de electricidad y gas en las instalaciones de la Escuela 347 y Nieves dejó la dirección de la primaria para ponerse al frente de este nuevo proyecto.

“La idea es convocar a los chicos que terminan la primaria y que por distintas razones no acceden al secundario”, explicó. “Me deslumbró, porque significa que hay una posibilidad más de capturarlos. Más allá del oficio, es un espacio para encontrarse con otros, para aprender, para crecer y para contenerlos, sobre todas las cosas. Ahora mi proyecto está en el CFP, tengo mi cabeza ahí y voy después por un edificio propio. Hasta que no esté, yo no me bajo”, aseguró.

La docente transcurrió su infancia en el barrio San Lorenzo, en donde cursó sus estudios primarios y secundarios. “Uno trabaja en lugares excluidos de manera distinta cuando proviene de lugares excluidos. Yo sé lo que es que haya profesores que te miren diciéndote ‘vos sos de barrio y siempre vas a ser de barrio’. A mí tener acceso a la educación pública me cambió la vida y es lo que les transmito a mis alumnos”, planteó.

Nieves sabe del dolor por perder alumnos en hechos de violencia, pero también de la gratificación por aquellos que hoy pueden seguir una carrera en la universidad. “Es cuestión de que algún adulto les haga creer que pueden”, planteó.

Inserta en una comunidad donde las instituciones escasean, la escuela se erige como receptora de todas las demandas. “A veces les podemos dar respuestas y a veces no”, dijo Nieves, pero afirmó que el afecto de los jóvenes y sus familias “vuelve”. Tanto así que, cuando fue la balacera, “los propios muchachos cerraron el portón de la escuela”.

“Uno va más por lo personal que por lo profesional allá arriba. Con muchas compañeras compartimos ese sentimiento: la gratificación que una recibe no tiene precio”, sostuvo.

FUENTE: Diario Río Negro

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