Malala regresa a Pakistán.

La premio nobel de la Paz insiste en la causa por la educación de las niñas, que casi le cuesta la vida

Malala Yousafzai, la nobel de la Paz pakistaní que sobrevivió a un atentado por defender la educación de las niñas en su país, ha regresado este jueves a Pakistán seis años después de que fuera atacada por los talibán. La agenda de la joven en su visita de cuatro días a su propia tierra no ha sido revelada, al tratarse de un viaje sensible, pero sí se ha confirmado una entrevista con el primer ministro, Shahid Khaqan Abbasi, para abordar asuntos relacionados con la educación de las niñas, la gran lucha de Malala. “Es el mejor día de mi vida. Todavía no puedo creer que estoy en Pakistán, es un sueño”, ha manifestado la joven de 20 años, secándose las lágrimas con las manos, en un discurso emitido por televisión, informa Efe.

La joven, que viaja junto a sus padres, ha llegado hoy al aeropuerto internacional de Islamabad, donde esperaba un fuerte dispositivo de seguridad. “Pakistán da la bienvenida a Gul Makai [como se conoce también a la activista] a tu casa. Estamos orgullosos de ti”, ha manifestado el portavoz de Exteriores paquistaní, Mohamed Faisal, en la red social Twitter, informa France Presse.

Muchos de sus compatriotas han celebrado en Twitter su llegada a Pakistán. “Bienvenida Malala Yousafzai, la valiente y resistente hija de Pakistán, de regreso a su país”, ha escrito el político Syed Ali Raza Abidi. Un famoso periodista local, Hamid Mir, ha pedido moderación a los comentaristas y políticos opositores en sus comentarios sobre la visita de la joven. “Los medios internacionales siguen de muy cerca su regreso y [el uso de un lenguaje inadecuado] empañará la imagen de Pakistán”, ha dicho.

La activista ya había proclamado el pasado día 23 en su cuenta de Twitter sus deseos de visitar su tierra. “En este día abrazo los recuerdos de mi hogar, de jugar al críquet sobre los tejados y cantar el himno nacional en el colegio. ¡Feliz Día de Pakistán!”, aseveró, recuerda la agencia Europa Press.

Malala sufrió en 2012 un intento de asesinato por parte de talibanes paquistaníes. La joven activista tenía 15 años cuando un talibán le disparó en la cabeza en el autobús que la llevaba a la escuela en el valle de Swat, en Pakistán. Fue trasladada a un hospital de la ciudad inglesa de Birmingham, y se quedó a vivir ahí con su familia, siguiendo con sus estudios y su activismo.

Malala sobrevivió milagrosamente a aquel atentado, convirtiéndose en heroína y portavoz de las niñas que luchan por tener derecho a la educación. En 2014, cuando tenía 17 años, fue galardonada con el premio Nobel de la Paz junto al indio Kailash Satyarthi, por su defensa de los derechos de los niños.

La premio Nobel se granjeó enseguida la enemistad de los círculos islamistas radicales de su país, que se oponen a la emancipación de las mujeres. Pero también suscitó recelos entre una parte de la clase media paquistaní, que está a favor del derecho a la educación, pero que no soporta que se empañe la imagen de Pakistán y se muestran escépticos respecto a la lucha contra los islamistas armados, que consideran inspirada por Estados Unidos.

Fuente: El País.

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