Mariana Buchara inauguró en la Sala Emilio Saraco

«Hubo jazz en vivo. Fue una fiesta!»

El viernes 6 de enero se inauguró la exposición «24 HORAS» de Mariana Buchara en Sala de Arte Emilio Saraco.

Nunca he estado muy de acuerdo con la música en vivo en las inauguraciones de arte, pero debo reconocer que esta vez fue un verdadero acierto. Tres músico deleitaron con un sonido envolvente y seductor y por momentos toda la atención se concentró en esas melodías en aire de jazz.

Por Rubén Reveco – Licenciado en Artes Plásticas

¿Qué había pasado?

Se ha demostraron que las personas que escuchan música placentera activa regiones del cerebro llamadas límbicas y paralímbicas, que están conectadas a respuestas eufóricas, como las que experimentamos con el sexo, la buena comida o ciertas drogas adictivas.

El sonido y la música siempre han estado ligados al ser humano y por tanto, ligados a las emociones. Ya nuestros primeros antepasados empleaban los sonidos y la música como herramienta de supervivencia y de comunicación; crearon asociaciones que les permitían predecir situaciones de peligro y con las que desarrollaron habilidades sociales comunicándose con un lenguaje común. De hecho, y según explicó Darwin en “El origen de las especies”, los sonidos musicales pudieron haber sentado una de las bases para el desarrollo del lenguaje y a la vista está que el ritmo y la cadencia de la oratoria tienen rasgos musicales.

Las emociones son las encargadas de convertir los sonidos que percibimos en algo comprensible. Sin ser conscientes asociamos los sonidos que apreciamos, por sutiles que puedan ser, con las emociones. Esta asociación sonido-emoción hace que entendamos las situaciones en las que estamos, permitiéndonos reaccionar acorde al contexto. Por ejemplo, podemos detectar la alegría o la tristeza en una persona solo con el sonido de su voz. Es decir, asociamos la tristeza a un tono de voz más bajo y grabe de lo normal y lo opuesto con la alegría. Ocurre lo mismo con la música.

Al escuchar música se activan las áreas del cerebro que se encargan de la imitación y de la empatía. Quizás por esto la música es capaz de alterar nuestras emociones y crear lazos sociales; porque nos permite compartir sentimientos.

En el Universo de Emociones podemos encontrar emociones conectadas con la música y con el arte en general. Esta conexión se ve reflejada gracias a las emociones estéticas que tiene la capacidad de desplazarse por el Universo relacionándose con emociones de distinta índole, tanto positivas como negativas:

Habitualmente, empleamos las palabras para describir cómo nos sentimos pero éstas no son lo suficientemente eficaces para hacer que otras personas sepan exactamente qué estamos sintiendo; no existe una correspondencia unívoca en el cerebro entre nuestras sensaciones y nuestros centros lingüísticos, por lo que tiene que producirse una transformación desde nuestras sensaciones al código lingüístico, que será diferente en cada uno de nosotros. Con la música es más fácil la descripción sensorial. Con ella es posible evocar sensaciones y que el receptor entienda perfectamente a qué emoción nos estamos refiriendo. Por ello la música resulta enormemente útil y tiene aplicaciones muy prácticas. Por ejemplo, en el cine la música resalta emociones y funciona como una guía que ayuda al espectador a entender mejor la escena.

Música para románticos

Escuchar música no sólo te relaja y te pone de mejor humor, sino que es muy eficaz para seducir a esa persona que tanto te gusta.

De acuerdo con un estudio realizado por el psicólogo musical, la gente utiliza la música para comunicar sus emociones e intenciones, sobre todo en una situación romántica.

Es decir, en una cena romántica sólo basta con poner la música adecuada para alterar el ambiente y conseguir tu objetivo: que la chica o chico que tanto te gusta se deje atrapar por tu juego de seducción.

Después de escuchar ciertas canciones, tu pareja sentirá una conexión más profunda contigo, debido a la producción de endorfinas, que son las hormonas de la felicidad y la conexión, así que disfruta el momento al máximo.

Nadie sabe por qué la música tiene un efecto tan potente en nuestras emociones, pero gracias a estudios recientes ya contamos con algunas claves.

Aspecto cultural

Otra teoría apunta a que la emoción que produce la música tiene un vínculo cultural.

Para tener una expectativa sobre cómo será una música necesitas conocer las reglas, saber lo que es normal, y esto varía de una cultura a otra.

Y la música no sólo genera buenas vibraciones, también puede causar ansiedad, aburrimiento e incluso ira.

Compositores y músicos hacen equilibrios sobre una fina cuerda, tratando de adaptar las expectativas hasta el punto exacto.

Pero nuestra respuesta a la música debe estar también condicionada por tantos otros factores: si la escuchamos solos o en grupo, o si asociamos una canción a una experiencia determinada.

Muchas veces ni siquiera podemos reconocer qué emociones nos genera la música.

Podemos reconocer una canción triste sin sentirnos tristes. Incluso si nos sentimos tristes no es como una tristeza arrebatadora, y la música puede disfrutarse aun provocando lágrimas.

Algunas piezas de Bach pueden generar emociones intensas incluso cuando no podemos determinar qué clase de emociones son.

Así que nunca terminaremos de entender por qué la música estimula nuestras emociones, al menos hasta que no sepamos mejor cómo es nuestro mundo emocional.

¡Me olvidaba! El vino de honor servido en la inauguración no estaba tan bueno como otras veces.

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