Homenaje a una niña


Apenas sabemos que pertenecieron a la tribu de Orkeke, ese cacique tehuelche que al igual que Sayhueque y Casimiro Biguá había jurado lealtad a la Argentina y, por lo tanto, la bandera celeste y blanca flameaba en el centro de sus tolderías.

Por Rubén Reveco

Mal le fue. Para el zarpazo civilizador no había indios leales ni indios buenos. Después de la humillante derrota, los hombres fueron encarcelados, las mujeres esclavizadas en los hogares porteños y los niños condenados en las escuelas a escuchar lo bueno que era el dios cristiano. Fue el momento más negro de nuestra historia del siglo XIX. Al menos así lo vemos nosotros, habitantes del siglo XXI.

Un anónimo fotógrafo de comienzos del siglo pasado los inmortalizó. Fue un gran y triste momento. Ella, suponemos que la madre, nos recuerda a los esquimales del Ártico: pequeños ojos orientales, maciza, mirada severa. Podemos adivinar el desprecio en su rostro. Él, suponemos que el padre, labios gruesos, mentón recio. En su faz vemos aún el surco de la derrota y la tristeza contenida.

Sin embargo, lo que más nos impacta es el hermoso rostro de la niña, más o menos, de 9 años. Entre sus padres parece buscar protección. Desde atrás, semi oculta, nos mira temerosa e inquisitiva.

¿Quién fue esta pequeña argentinita? A pesar de su edad ha visto y escuchado terribles historias. Ha visto llorar a su madre y ha visto humillado a su padre. Y ahora que está frente a ese desconocido fotógrafo, vuelve a sentir miedo.

¿Qué habrá sido de ella? ¿La habrá devorado el siglo XX con su pesada carga de prejuicio, intolerancia y racismo?

One Response to "Homenaje a una niña"

  1. Claudia Machado dice:

    El nombre de la niña era Meka.Hija del cacique tehuelche Orkeke y se esposa Haad. Fueron capturados en el sur y conducidos a Buenos Aires donde supongo que les tomaron la foto.Es toda la información que pude recabar hasta ahora.

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